

El local abría con fecha fija, así que el frente tenía que estar terminado y montado antes de la inauguración.
Había mucha información para comunicar: nombre, rubros, contacto y la oferta de productos.
Organizamos el frente en dos niveles. Arriba, el nombre del negocio en letras grandes y blancas sobre fondo oscuro, que es lo único que se lee a distancia.
Abajo, una segunda línea más chica con los rubros y el WhatsApp, pensada para leerse ya desde la vereda.
El paño principal se resolvió en oscuro para que las letras claras tengan el máximo contraste, y se montó dentro de la estructura existente del local.
El teléfono va acompañado del ícono de WhatsApp, que funciona como señal de lectura rápida más que como texto.
Sobre el vidrio se aplicaron los cortes de vinilo con el listado de productos, en dos columnas y con la misma familia tipográfica del frente.
Adentro, un cartel de neón con el nombre del local repite la marca hacia el interior y sostiene la identidad de noche.
El local llegó a su inauguración con el frente terminado y una identidad coherente: la misma marca en el cartel, en la vidriera y en el interior.
Cada nivel de lectura cumple su función, desde la cuadra hasta el mostrador.