

El local ya tenía definida su identidad, así que partimos del logotipo original y lo escalamos al ancho disponible de la pared.
Sobre ese archivo definimos la altura de cada letra, el interletrado y la profundidad del cuerpo, para que el conjunto se leyera bien desde la entrada.
Cortamos frente, contrafrente y laterales de cada letra en la CNC, con los encastres ya previstos en el archivo de corte.
El armado se hizo pieza por pieza: caja cerrada, cantos rectos y esquinas prolijas, sin masilla de más en los vértices.
Las letras se sellaron y se pintaron en un rojo saturado, con acabado parejo tanto en el frente como en los laterales.
El lateral es la cara que más se nota cuando se mira el cartel de costado, así que recibe el mismo tratamiento que el frente.
En lugar de fijar letra por letra, montamos dos perfiles horizontales a nivel y sobre ellos apoyamos y fijamos todo el conjunto.
Ese sistema garantiza que la línea de base quede recta de punta a punta y permite corregir el interletrado en obra sin perforar de nuevo la pared.
El nombre quedó con volumen, en línea y con la separación de la pared justa para que el borde de cada letra tenga su propia sombra.
Es una pieza que funciona de día con luz natural y de noche con la iluminación del salón.