

La marca trabaja con un azul intenso y una tipografía de palo seco condensada, pensada para leerse rápido.
El cartel es apaisado y largo, así que se produjo en módulos que después se alinean sobre una misma bandeja.
Las letras se cortaron en la CNC y se armaron con cuerpo cerrado, con el mismo azul en frente y laterales.
El espesor del cuerpo define la separación respecto del fondo, y esa separación es la que después determina el ancho del halo de luz.
Sobre la bandeja se replicó el contorno de cada letra y ahí se montaron los módulos LED, siguiendo el trazo interno de la tipografía.
Es un trabajo minucioso: cada letra lleva su propio recorrido de módulos y su conexión, y las letras con contraformas —la A, la G— requieren distribución específica.
Antes de instalar, todo el cartel se enciende en el taller para verificar que ninguna letra quede más apagada que otra.
Ahí se corrigen densidades de LED y se revisan las conexiones, con el frente ya montado en su posición final.
De día el cartel se lee por el contraste del azul contra la bandeja clara; de noche, por el halo blanco que recorta cada letra.
Son dos lecturas distintas de la misma pieza, resueltas en una sola producción.
