

Trabajamos junto al diseñador de interiores para definir un patrón geométrico que dejara pasar la luz sin perder privacidad.
Convertimos el diseño en un archivo de corte, ajustando el tamaño del calado para que la placa mantuviera su resistencia.
Cortamos los paneles en fenólico, un material resistente y de buena terminación para espacios gastronómicos.
Cada panel se cortó con el mismo patrón exacto, para que al instalarlos en fila el diseño quedara continuo.
Entregamos los paneles numerados en el orden de instalación, con la estructura de fijación ya definida.
El restaurante los instaló en un fin de semana, sin cerrar al público.
El resultado: un salón dividido con estilo, que deja pasar la luz y conserva la sensación de amplitud.